En este
email me llegaron tres historias, pero sólo voy a copiar aquí
dos de las tres. Estas son, en realidad las mas graciosas:
MANEJO
EMPRESARIAL
El
primer caso analizado termina con una moraleja; el segundo caso, más
breve, también y el tercero, brevísimo, llega a una conclusión.
Caso 1:
Un hombre se va dar una ducha en el momento en que su esposa está
terminando de ducharse, y en ese preciso instante suena el timbre de
la puerta de calle. Después de unos segundos de duda, ambos deciden
que ella irá a atender, por lo cual se envuelve en un toallón,
va, abre la puerta y se encuentra con el vecino de al lado de casa.
Antes que ella diga algo, el vecino le dice:
- le doy mil pesos si deja caer la toalla al suelo.
Ella piensa unos segundos, se decide, deja caer la toalla y queda en
cueros frente al vecino. Después de unos segundos más,
este mete la mano en el bolsillo, saca mil pesos, se los da, pega media
vuelta y se va.
Aún confundida, cierra la puerta rápidamente, se envuelve
otra vez en la toalla y regresa al baño a secarse el cabello.
Cuando llega su marido le pregunta quien era que había tocado
el timbre.
- el vecino de al lado, respondió ella, y el marido le replicó:
- bárbaro, ¿te devolvió los mil pesos que le presté?
Moraleja: si Usted comparte información crítica
con sus asociados, principalmente sobre créditos y riesgos, evitará
exposiciones indeseables.

Caso 2:
Un cura va manejando su auto, cuando ve a una monja parada al costado
de la ruta esperando transporte. El cura se detiene, le ofrece acercarla
hasta el próximo pueblo y la monja acepta y pone su equipaje
en el asiento trasero.
Al subir en el asiento del acompañante, su hábito se abre
un poco y deja ver una hermosa pierna. Cuando el cura lo advierte casi
ocurre un accidente, pero él controla el auto aunque no resiste
la tentación y al rato apoya su mano en la pierna de ella. La
monja mira al cura y le dice:
- Padre, recuerde el salmo 129.
El cura retira rápidamente su mano y pide disculpas confusamente
pero sus ojos se resisten a dejar de mirar esa pierna, por lo que poco
después su mano salta de la palanca de cambios, esta vez a la
rodilla de la monja. Ante eso, la monja repite:
- Padre, recuerde el salmo 129.
El cura, contrariado y contrito, pide disculpas y trata de explicarse:
- .........la carne es débil, hermana.
Llegados a destino, ella mira al cura significativamente mientras toma
su bolso y le agradece el favor de haberla acercado. El cura sigue su
viaje y cuando llega a su destino corre a ver que dice el salmo 129:
".....Sigue adelante e inténtalo, encontrarás la
gloria...."
Moraleja: esté informado sobre su trabajo o perderá
grandes oportunidades.
