SOBRE MEDITACION, ORACION Y LA SALUD:

Este artículo me lo acercó una compañera de trabajo con quien compartimos el conocimiento del poder de la oración. Como en sí me pareció importante todo el contenido del artículo es que me atrevo a copiarlo todo aquí, informando que el mismo corresponde a la Revista Nueva del día Domingo 12 de junio del 2005.

OCCIDENTE + ORIENTE

Cada vez más integradas a nuestros usos y costumbres, la acupuntura, el tai chi chuan, el yoga y la meditación se suman a las terapias convencionales para cuidar la salud. La ciencia las acepta y las recomienda, y hasta las universidades las integran a sus programas de capacitación. Ver artículo completo

EL PODER DE LA ORACION

El doctor Match Krucoff, cardiólogo de la Universidad de Duke, se propuso demostrar científicamente la efectividad de las plegarias en el proceso de curación. Ver artículo completo.

Todos las conocen. Muchos las practican. La medicina tradicional las recomienda y la ciencia las acepta. Importados de Oriente, el yoga, el tai chi, la acupuntura y la meditación nada tienen que ver con saumerios, música new age, magia o brujería. Estas técnicas milenarias para el cuidado de la salud, vienen a aportar una mirada más integradora del ser humano. “Antes las distintas especialidades dividían a la persona, mientras que ahora comienzan a tomarla como una entidad” - explica el doctor Alberto Intebi, del equipo de PNIE de la 2° Cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director del Instituto Argentino de Psiconeuro-inmunoendocrinologia. “Se sabe que el sistema nervioso central se comunica con el sistema endocrino - las glándulas- y con el sistema inmunológico. Y si el estrés altera, entonces la armonía tiene que reparar”. Ya hay evidencia científica de que esto es así.
Se calcula que el 40% de la población mundial ha recurrido alguna vez a otros tipos de terapias distintas de la oficial. Más aún, del 41 encuentro anual de la Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica que se realizó durante el mes de mayo (2005) en Orlando, surgieron nuevas cifras: los norteamericanos gastan 40 mil millones de dólares al año en estas técnicas “complementarias”, a las que recurre el 83% de las personas con cáncer, muchas veces a escondidas de sus médicos de cabecera.

 

Yoga, taichi...y el cuerpo en movimiento.
Por ser una actividad física, tanto el yoga como el tai chi tienen efectos antiestrés. Pero específicamente suman otros beneficios que los hace originales. Aunque se trata de un arte marcial, al tai chi suele describírselo como una meditación en movimiento que consiste en posturas realizadas de manera suave, lenta y sin pausas. Están quienes afirman que tiene acción curativa y se lo suele recomendar como complemento de tratamientos contra enfermedades crónicas. En China, su país de origen, la gente lo practica en los espacios públicos y desde 1952 se enseña en los colegios. Para corroborar sus supuestos beneficios en el sistema cardiovascular, pulmonar, endocrino, en las articulaciones, en la psiquis, el insomnio y la psicomotricidad, de este lado del globo, el psiconeuroinmunólogo Michael Irwin de la Universidad de California en Los Ángeles, realizó un estudio en donde comprobó que las personas que practican tai chi chuan aumentan un 50 por ciento sus células defensivas. Cada vez más incorporado a los usos y costumbres, en Argentina, el Hospital Italiano lo incluye en sus propuestas para actividades comunitarias.
Por su parte, el yoga no necesita de mucha presentación ya que probablemente es de las técnicas orientas más conocidas y practicadas masivamente. De hecho, una encuesta de Gallup, habla de más de 260.000 personas que la practican en Argentina. Esta disciplina milenaria original de la India, con una tradición de más de 2000 años, trabaja la mente, el cuerpo y el espíritu. Y es una de las actividades más recomendada por los médicos a pacientes muy estresados. Porque baja las revoluciones, elonga, energiza y, fundamentalmente, relaja.


La acupuntura
Un concepto central en la medicina china, que en Occidente es difícil de incorporar, es la existencia del “Qi” o energía. La acupuntura es un método terapéutico que se ocupa de la salud en el nivel de esta energía que fluye a través de 14 canales o meridianos que recorren el cuerpo, de la cabeza a los pies, en forma ininterrumpida. “Mediante la estimulación de áreas receptivas cutáneo-sensoriales se activan los sistemas fisiológicos de la persona, para mantener su salud o tratar una patología” -explica el doctor Samuel Aisemberg, presidente de la Sociedad Argentina de Acupuntura, fundada en 1954 y con más de 3000 médicos a lo largo de 50 años. No se trata sólo de estimular ciertos puntos con agujas, calor o corriente eléctrica, son de una visión integral del ser humano, al que se considera como parte de un todo. “La acupuntura tiene una amplia base científica, como lo prueban numerosos trabajos realizados a nivel de reconocidos centros de investigación, publicados en revistas de renombre científico como The Lancet, JAMA, Neuroscience Researche, Brain Researche y muchas otras, sin contar las específicas de acupuntura” - continúa Aisemberg. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su utilización en problemas respiratorias, afecciones de la vista y la boca, enfermedades gastrointestinales, músculo-esqueléticos y neurológicos. En Argentina la acupuntura es casi de dominio público. “Cuando se trata de afecciones crónicas, sobre todo dolorosas que no pueden ser mejoradas con otros métodos terapéuticos, o cuando los medicamentos producen intolerancia gástrica, alérgica o hemorrágica, el paciente recurre a la acupuntura como terapéutica alternativa a efectos de conseguir mejorar sus síntomas” –continúa Aisemberg- “pero sólo debe realizarse con profesionales habilitados”, aclara.
Y aunque está reconocida como “acto médico” por el Ministerio de Salud, este año, en agosto, comienza el 2° curso del postgrado en la UBA. En Tucumán, el Hospital de Clínicas Nicolás Avellaneda tiene un servicio de acupuntura que recibe más de 50 consultas diarias y también se utiliza en la Clínica de Diagnóstico y Tratamiento del Dolor de la Fundación Favaloro y en el Hospital Italiano.


El arte de meditar
La meditación está en boca de todos... o en “mente” de todos. Al margen de los credos y filosofías, no tiene costos ni contraindicaciones, pero es bastante más difícil de lo que parece. No es sólo cerrar los ojos y ya, sino que consiste en “descansar la cabeza” del caos exterior. Y esta no es una cuestión menor. Se decía que la meditación activaba ciertos sectores del cerebro y desactivaba otros. Para comprobarlo, el rigor occidental propuso poner el cerebro en el microscopio para determinar qué sucedía durante la meditación. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista especializada Science Journal, en noviembre del 2004.
¿Qué sucedió? Se colocaron 256 sensores al cerebro de 8 monjes budistas con más de 10.000 horas de meditación a cuestas y vieron que la meditación fortalecía circuitos neurológicos que calman la parte del cerebro que dispara el miedo y la ira y desconectan aquellas zonas que tienen que ver con el yo, y se activan las relacionadas a cuestiones más abstractas.
Se descubrió que la paz interior y la serenidad no son el resultado de fuerzas metafísicas sino el producto de la activación de una zona determinada del cerebro, justo detrás de la parte izquierda de la frente, en la corteza prefrontal izquierda. Nada más y nada menos. Aún así hay que lograr “ese” estado... pero esa es otra historia.


Sumar para curar
Ruido, estrés, contaminación, malas noticias, bombardeo de imágenes, responsabilidades, tensiones, obligaciones... el cuerpo está todo el día sometido a cientos de estímulos. Y responde: sube la adrenalina, bajan las defensas y se vuelve caldo de cultivo de enfermedades y malestares. Desde Oriente, se consolida una mirada distinta: el ser humano como una unidad indivisible en mente, cuerpo y fuerza vital. Estas técnicas suman más propuestas para estar bien e invitan a para, respirar, escuchar e integrar. Ahora la búsqueda de la armonía interior es un camino para prevenir la enfermedad.

El Poder de la Oración.

El doctor Match Krucoff, cardiólogo de la Universidad de Duke, se propuso demostrar científicamente la efectividad de las plegarias en el proceso de curación. Para ello, seleccionó 150 enfermos de corazón y los dividió en 5 grupos. Al primero se le administró ejercicios de relajación, al segundo entrenamiento en visualización y al tercero, tratamiento con toque terapéutico. El cuarto se asignó a diferentes grupos de oración de distintos credos para que rezaran por su curación y el quinto, recibió el tratamiento estándar. Ninguno de los pacientes o familiares sabían quienes habían sido asignados a los grupos de oración. Los resultados fueron más que sugestivos ya que mientras el primero tuvo un 20% a 30% de reducción en las complicaciones de la enfermedad, aquellos que fueron asignados a grupo de oración tuvieron un 50% de reducción de sintomas y 100% en pronóstico clínico. Creer o no creer, esa es la cuestión.

 

Se ha copiado sólo los textos. Artículo realizado por Agustina Tanoira - Revista Nueva - Domingo 12 de junio de 2005.
 

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